Descubre el Porqué y Cómo Cambiarlo
¿Sientes que siempre tropiezas con la misma piedra en el amor? Descubre por qué repites patrones en tus relaciones de pareja, qué te enseñan de ti mismo/a y cómo romper el ciclo.
¿Por qué repito siempre el mismo patrón en mis relaciones de pareja?
Si estás leyendo esto, es muy probable que hayas mirado atrás a tus relaciones y hayas sentido un desalentador «déjà vu». Personas diferentes, circunstancias distintas, pero al final, la misma dinámica de celos, desequilibrio, abandono o conflicto. Te preguntas: «¿Por qué me pasa siempre a mí? ¿Tengo un imán para las personas equivocadas?»
La respuesta tranquilizadora es: no es un imán, es un patrón. Y los patrones, aunque sean profundos, se pueden identificar, entender y, lo más importante, cambiar. En nuestro centro, Viaje a tu Interior – Salud Integral, ayudamos a las personas (de forma individual o en pareja) a descifrar estos ciclos para construir relaciones más sanas y plenas.
¿De dónde nacen los patrones que repetimos en la pareja?
Existen dos pilares sobre los que pueden sustentarse esos patrones que no paramos de repetir: uno es la familia y el otro nuestras experiencias previas en el amor. Ambos pilares no son excluyentes. A veces hemos aprendido reglas no escritas en ambas esferas.
Vamos a hablar, en primer lugar, de la familia. Esta es nuestro primer y más influyente modelo de relación. Allí aprendimos, de manera inconsciente, qué es el amor, cómo se demuestra y qué lugar ocupamos en los vínculos afectivos.
- La relación con los padres y la «herida primigenia»: Nuestros cuidadores principales nos enseñan -a veces con sus palabras, pero sobre todo con sus actos- cómo son las relaciones.
- En ocasiones no se trata de algo que se haya hecho con intención o no tiene porqué haberse vivido como una “infancia traumática y carente”: A veces simplemente se trata de haber sentido que se tenían muchas expectativas puestas en uno o que se cumplían funciones en la familia que, por edad o por posición natural, no nos tocaba llevar a cabo. En otras ocasiones, hemos tenido un modelo de pareja en el que una de las partes se sacrifica sistemáticamente por la otra o renuncia a su individualidad. En todos estos casos, por una u otra razón, hemos podido haber aprendido que el amor es sinónimo de sacrificio o que debemos anteponer las necesidades del otro a las nuestras. Al inicio, la asimetría no es tan grande, y nos sentimos muy reconocidos y valorados por la otra persona. No obstante, a la larga, la carga empieza a hacerse pesada y asimétrica.
- En otras ocasiones, es posible que hayamos crecido en un entorno donde el amor se mezclaba con el control, en ese es probable que asocies el amor con la ansiedad o con pérdida de libertad. Por otro lado, si el afecto era inconstante o hemos tenido figuras ausentes (física o emocionalmente) durante nuestra infancia o juventud, aprendemos a «ganarnos» el amor, sintiendo que no somos suficiente. Esta herida primaria (de abandono, no merecimiento, de tener que “darlo todo”, etc.) se convierte en la lente a través de la cual ves el mundo relacional.
- El rol que teníamos en la familia: ¿Eras el «niño bueno» que mediaba los conflictos? ¿La «oveja negra» que desafiaba las normas? ¿La «cuidadora» emocional de tus padres? Este rol que adoptamos para sobrevivir en el ecosistema familiar, lo llevamos como un disfraz a nuestra vida adulta. Si tu rol era «salvar» a los demás, es muy probable que busques parejas a las que puedas «rescatar», y así con el resto de roles. Para que me entiendas, la vida es una “obra de teatro” y digamos que, en algún punto, te creíste que eras el personaje que te habían asignado y te sabes tan bien el guion que no haces más que repetirlo y te sientes un actor encasillado. La buena noticia es que tú eres más que ese personaje que te han hecho creer que eres (aunque tú mismo ahora no seas capaz de verlo).
- Experiencias con parejas anteriores: Cada relación que vivimos no hace más que reforzar y solidificar el patrón. Si tu primera pareja te fue infiel, la herida de la traición o de no ser suficiente se activa. Sin darte cuenta, puedes buscar en la siguiente relación señales de deslealtad, o por el contrario, elegir a alguien emocionalmente no disponible, confirmando así tu creencia inconsciente de que «no se puede confiar en nadie». Es un ciclo autoperpetuante.
¿Qué me muestran mis patrones?: La Sombra y las «Heridas Compatibles»
Tus patrones repetitivos no son tu enemigo: son un mensajero y una herramienta de desarrollo personal. Son la manifestación de una parte de ti mismo que necesita ser vista, escuchada y sanada. «La sombra» son esos aspectos heridos, necesidades no satisfechas y creencias limitantes que enterramos en el inconsciente.
Lo fascinante (y a veces frustrante) es que nos sentimos inexplicablemente atraídos por personas cuya «herida» es compatible con la nuestra. Es un baile inconsciente en el que dos personas se encuentran para repetir, y tal vez intentar sanar, una vieja historia relacional.
- Si tu herida es el abandono, es probable que te vincules con personas que son emocionalmente evasivas o inestables. Su distancia activa tu herida, pero también refuerza tu identidad de «persona que es dejada».
- Si tu herida es la humillación, puedes buscar parejas críticas o que te hagan sentir inferior, repitiendo la dinámica con aquella figura familiar o con aquella pareja que minaba tu autoestima.
Entonces, ¿estamos condenados a repetir personaje eternamente? Te cuento como empezar a desmantelar el patrón.
Debemos identificar el «Beneficio Oculto” en nuestras relaciones disfuncionales:
Parece contra intuitivo, pero estas relaciones difíciles nos ofrecen un «beneficio» secundario inicial que las hace adictivas. Una relación asimétrica (de desigualdad) nos mantiene en un terreno conocido. Aunque sea doloroso, es un dolor familiar, y nuestro cerebro lo prefiere a la incertidumbre de lo nuevo y sano.
Por ejemplo, si estás en el rol de «cuidadora», el beneficio es sentirte necesitado, valioso e indispensable. Si estás en el rol de «víctima», el beneficio es la evitación de la responsabilidad personal. Reconocer este «beneficio» no es un juicio, sino un paso crucial para dejar de necesitarlo.
Tips prácticos para analizar tus patrones y empezar a cambiar
La conciencia es el primer paso hacia la libertad. Te invitamos a realizar este ejercicio de auto-reflexión con honestidad y sin juzgarte.
- Analiza el inicio y el final: Piensa en tus 2 o 3 relaciones más significativas. ¿Por qué empezaste a vincularte con esa persona? ¿Fue por atracción, por soledad, por la emoción del desafío? Y, ¿por qué se rompió? Busca el hilo conductor en la causa de las rupturas.
- Identifica características comunes: Haz una lista de tus exparejas. ¿Comparten alguna característica de personalidad, comportamiento o trato hacia ti? (Ej: «todas eran muy celosas», «todos terminaron diciendo que yo era ‘demasiado’ para ellos», etc.). Y, más importante aún, ¿hay un patrón común en tu forma de comportarte? (Ej: «siempre dejo de lado mis amistades», «siempre empiezo a sentir ansiedad a los 6 meses», etc.).
- Define lo que quieres HOY: Toma papel y lápiz. Escribe: «En este momento de mi vida, ¿qué quiero y necesito de una relación de pareja?» Sé específica (respeto, complicidad, proyectos en común, independencia). Ahora, compara esta lista con la dinámica de tus relaciones anteriores. ¿Hay coherencia? Seguidamente, e incluso más importante que lo anterior: ¿tú solo eres capaz de darte a ti mismo eso que buscas en una relación?
- Explora la herida primigenia: Si identificas un conflicto familiar recurrente (como sentirse ignorado, no merecedor de atención, etc.), pregúntate: ¿Cuándo sentí esto por primera vez? Reconectar con esa emoción de la infancia te permite entender que lo que repites es un intento de resolver una herida antigua con herramientas nuevas.
Conclusión: El ciclo se rompe con CONCIENCIA
Repetir patrones no es una condena, sino una oportunidad de autoconocimiento profundo. Al entender el «porqué», dejas de ser una víctima de tu historia y te conviertes en la arquitecta de tus futuras relaciones.
En nuestro centro Viaje a tu Interior – Salud Integral, ofrecemos terapia de pareja y terapia individual (online y presencial en Palma) para acompañarte en este viaje de descubrimiento.
No se trata de buscar culpables, sino de comprender la danza relacional que te atrapa. Juntos, podemos trabajar para sanar esas heridas, cambiar los patrones disfuncionales y construir una relación donde el amor sea sinónimo de respeto, crecimiento y bienestar.
En Viaje a tu Interior – Salud Integral ofrecemos terapia individual y de pareja —online y presencial en Palma— para ayudarte a sanar estas heridas.
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